
Para muchos, los Juegos Intercolegiados son un pequeño evento que se juega entre instituciones educativas donde “el grado décimo se enfrenta a undécimo”, un evento aparentemente intrascendente dentro del ámbito nacional.
Nada más alejado de la realidad: los Juegos Intercolegiados son un evento nacional que convoca a miles de deportistas y se disputa en varias fases. En el caso de los deportes de conjunto, se juega una fase municipal, una departamental, una regional y una gran final nacional.
Para los deportes individuales se disputa una fase municipal, una departamental y una gran final nacional.
Esto implica que un deportista primero debe ganar en su municipio, luego superar la fase departamental, donde en departamentos grandes como Antioquia y Valle la competencia es muy fuerte, y finalmente llegar a la fase nacional. Es un camino exigente en el que solo llegan los mejores de cada disciplina.
Esto hace, sin temor a exagerar, que se trate de un evento semillero de los próximos campeones nacionales, mundiales y olímpicos del país.

En gobiernos anteriores, el esfuerzo de los deportistas tenía un alto reconocimiento: el campeón nacional obtenía un crédito condonable de 60 millones de pesos para llevar a cabo sus estudios universitarios. Un premio más que justo por ser el mejor del país en su disciplina.
Pero el “gobierno del cambio”, el gobierno actual —que en más de una ocasión ha mostrado su desprecio hacia el deporte— ha reducido ese premio a un simple “bono deportivo” que, según nuestras fuentes, ronda los 3,5 millones de pesos para deportistas que ya han ganado la fase nacional en sus categorías.
Conocemos deportistas cuya única alternativa para acceder a estudios superiores “becados” era ganar los Juegos Intercolegiados. Deportistas que se han preparado durante años, que se han dedicado en cuerpo y alma con el sueño de ganar el evento, y que hoy ya no alcanzan ni para pagar el primer semestre.
También conocemos deportistas que han adelantado años o validado estudios para cumplir con la normativa de edad y grado (estar en undécimo) que permitía acceder a las becas. Hoy, esos jóvenes han perdido esa oportunidad.
Ya hemos expresado en artículos anteriores que el gobierno está acabando con el deporte en el país. Según el presidente, el dinero que se destinaría a los Juegos Panamericanos, «de los cuales se perdió la sede» sería redirigido a los Juegos Intercolegiados. Algo que, evidentemente, no sucedió.
De acuerdo con el presupuesto del deporte, como lo explicamos en artículos anteriores, el próximo año tal vez ni siquiera sea posible realizar los Juegos Intercolegiados.
Para quienes conocemos el entorno deportivo nacional, este evento puede ubicarse como el tercero en importancia, solo superado por los Juegos Nacionales y los Juegos Nacionales de la Juventud.
Es claro que el gobierno dice una cosa «apoyo al deporte, a la juventud» y luego actúa de manera diferente: opuesta y contradictoria.
Para consultas, marchas, clientelismo, pagar influencers, bodegas para inundar las redes con comentarios pro gobierno, si tienen, para cumplirle a los deportistas jóvenes del país, NO.
Recuerden: el próximo año hay elecciones.
Ya verán ustedes qué camino quieren seguir.
Aquí pueden consultar la resolución expedida por el Ministerio acerca de los incentivos para los Juegos Intercolegiados.
