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Bádminton en Colombia: triunfos que evidencian problemas en los Juegos Intercolegiados

Jeronimo giraldo y Juliana Castaño Badminton Colombia

No es descabellado afirmar que, en muchos casos, los deportistas colombianos triunfan no gracias al sistema, sino a pesar de él. Ese parece ser el caso de Juliana Castaño y Jerónimo Giraldo en los recientes Juegos Suramericanos disputados en Panamá, donde Colombia obtuvo una medalla de plata en dobles mixto y un bronce en individual masculino.

Desde nuestro punto de vista, resulta cuestionable la manera en que el Ministerio del Deporte de Colombia y el Comité Olímpico Colombiano han celebrado este logro, sin abordar el contexto real que rodea el proceso formativo de estos deportistas.

Los Juegos Intercolegiados: el punto de partida

Juliana y Jerónimo lograron su clasificación al suramericano tras consagrarse campeones nacionales en los Juegos Intercolegiados en la modalidad individual 2025. En el caso de Jerónimo, destaca un dato relevante: ha ganado todas las ediciones en las que ha participado, lo que evidencia un dominio sostenido en su categoría.

Sin embargo, desde esa edición de estos juegos, se llevó a cabo un cambio significativo en los incentivos: el premio principal pasó de ser un crédito educativo condonable de aproximadamente 60 millones de pesos a un bono cercano a los 3 millones destinado a implementación deportiva.

Este cambio no es menor. Para muchos deportistas, este tipo de estímulos representa una oportunidad real de acceder a educación superior, por lo que su reducción impacta directamente en sus proyectos de vida.

Resulta, como mínimo, contradictorio ver publicaciones oficiales que presentan a estos deportistas como producto de los Juegos Intercolegiados, cuando simultáneamente se han tomado decisiones que debilitan ese mismo proceso.

La categoría juvenil en la que compiten estos atletas fue excluida en la versión actual del programa. A esto se suma la implementación de metas más exigentes en términos de participación (instituciones, municipios, departamentos), que en un deporte como el bádminton, que aún no forma parte del currículo escolar en Colombia, son muy difíciles de lograr.

En términos prácticos, esto significa menos oportunidades de competencia, menor visibilidad y un riesgo real de que el deporte pierda presencia dentro del programa.

Celebrar está bien, pero con coherencia

Reconocer los logros internacionales es necesario. Sin embargo, hacerlo sin revisar las decisiones estructurales que afectan los procesos formativos puede resultar incoherente.

Cuando un sistema funciona, lo lógico es fortalecerlo. Cuando produce resultados, debería ampliarse, no limitarse.

En este caso, más allá de la celebración, el verdadero reto está en garantizar que futuros deportistas tengan mejores oportunidades que las que permitieron estos resultados.

Nota:

El bádminton en Colombia ha demostrado que puede competir a nivel internacional, incluso en condiciones poco favorables. Los recientes resultados de Juliana Castaño y Jerónimo Giraldo en los Juegos Suramericanos son una prueba clara de ello. Sin embargo, detrás de estas medallas hay una realidad que merece ser analizada: los cambios en los Juegos Intercolegiados, principal semillero del deporte escolar en el país, podrían estar afectando directamente el desarrollo de nuevos talentos y la continuidad del bádminton dentro del programa.