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¿Es conveniente la dependencia estatal?

El estado en el deporte
El estado en el deporte

Siempre por estas fechas, el inicio de año para las ligas del país, suele repetirse una situación que el día de hoy nos lleva a hacer una reflexión.

En artículos anteriores hemos hablado acerca de los programas de escuelas deportivas del deporte, donde profesores son contratados para impulsar una actividad deportiva en la región.

Estos programas, como bien se ha mencionado, suelen dar excelentes resultados a nivel deportivo y social, dando a los jóvenes alternativas de esparcimiento sano y en algunos casos un camino de vida.

Sin embargo, por estas fechas también suelen suceder algunas cosas que nos muestran que el programa se encuentra lejos de ser perfecto.

Muchos municipios inician contratación a partir de marzo y suelen terminar en noviembre, por ello los entrenadores quedan sin contrato por tres o cuatro meses al año, los años donde se hace cambio de gobierno, la situación puede ser aún más grave, ya que la contratación puede comenzar pasando junio.

Como es lógico, una persona difícilmente puede vivir más de un par de meses sin recibir ingresos. Esto hace que algunos entrenadores se retiren del programa, dando paso a personas menos capacitadas, pero que están dispuestas a llevar estas condiciones laborales.

Otra situación grave se presenta con los cambios de gobierno, algo que hemos podido constatar este año, es que muchas veces ni los mejores resultados logran mantener a un entrenador, si el alcalde de turno no le resulta favorable, no le interesa apoyar el deporte o tiene otra persona para ese puesto, un proceso de años se puede ir a la basura.

Ya este año hemos recibido comunicaciones de entrenadores a los cuales no les renovaron contrato, o donde simplemente el alcalde hizo un recorte de presupuesto y se canceló el programa. Uno de los mejores procesos del país cayó en esta situación.

Se sabe que lo más difícil para cualquier empresa es encontrar buen talento humano, en el deporte nacional, muchas veces nos damos el lujo de desperdiciarlo.

Esto nos lleva a cuestionarnos, ¿vale la pena apostar todo a los proyectos deportivos del estado o es preferible manejar el deporte desde los clubes privados?

Viendo la situación actual, tal vez sea mejor apostar por lo privado, para que de esta forma lo político no afecte lo deportivo, para que con esto se haga un mayor desarrollo y el estado ofrezca apoyo a los clubes sin que estos dependan completamente de él.